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Fútbol Club Lanzarote
La alianza de la U.D. Lanzarote y el O. Marítima es una buena noticia. Aún reconociendo que no soy un ferviente devoto del fútbol en general, sí puedo afirmar que es mi deporte favorito, sobre todo cuando compiten equipos de la isla con los de fuera. Éste es el caso de la U.D. Lanzarote, que cuando lo veo jugar me convierto en un hincha más, pero exigente con el buen juego y el buen ganar. La larga agonía del equipo rojillo en la segunda división B está provocando un cierto aburrimiento en aficionados inestables como yo, y más cuando por su trayectoria el único objetivo es mantenerse de categoría. Conseguir un frente común entre los dos clubes más importantes de la isla beneficiará enormemente las aspiraciones del futuro club que nazca de la fusión de ambos. Económicamente hablando sería muy positivo para sanear las cuentas y poder aspirar a metas superiores. Todo el mundo conoce la situación por la que atraviesan ambos clubes y continuar, en ese sentido, sería como adelantar la crónica de una muerte anunciada del fútbol lanzaroteño en las competiciones nacionales, por la sencilla razón de que los presupuestos actuales son insuficientes para mayor gloria. Ya digo que este proyecto puede ser muy ilusionante para el fútbol lanzaroteño y estoy seguro que las administraciones públicas y empresas privadas se implicarían más con la unión, y las arcas del club sumarían en vez de restar cuando hay que repartir. Quiero elogiar en esta entrega la visión y pragmatismo del actual consejero de Deportes del Cabildo, Manuel Cabrera, por impulsar una nueva unificación de nuestro balompié. También a los dos presidentes Victoriano Elvira y Miguel Gopar, porque me consta el esfuerzo que tendrán que realizar para la constitución definitiva. El interés general para la isla debe prevalecer por encima de todo y la nostalgia que quede ahí, en el baúl de los recuerdos. Yo espero que algunos clubes más se unan para entre todos conseguir que el equipo representativo de Lanzarote conquiste en principio, la Segunda División Nacional A, sin perder de vistas otras aspiraciones. Para que nadie se vea perjudicado por el nombre, yo sugiero y aporto mi humilde idea de que se le podía denominar al nuevo equipo: Fútbol Club Lanzarote. Sólo es una propuesta. No obstante, lo importante es que a partir de ahora el horizonte se puede ver más despejado y las ilusiones pueden volver a brotar para conquistar el futuro que nos pertenece. Esta unificación es un primer paso de buenas intenciones, porque después las asambleas de ambos clubes deben ratificar. Pero bueno, el camino está abierto y los objetivos son clarividentes. No pienso que esto pueda tener marcha atrás. Enhorabuena con reservas y adelante, adelante siempre.
Agitadores anónimos
No suelo perder el tiempo en leer anónimos, ni mucho menos, navegar por Internet para abrir portales escritos por personas que escudándose en el anonimato, arremeten, sin información veraz, contra periodistas, medios de comunicación, empresarios y políticos. Circunstancia, estoy seguro, no harían si tuvieran que firmar con nombres y apellidos, ya que les avergonzaría que la sociedad descubriera su identidad y, lo que es peor, la personalidad que brota de sus neuronas. Porque, si por el puro placer de desahogar sus frenéticas calenturas, se permiten insinuar o desprestigiar a terceros con acciones que más tienen que ver con patologías persecutorias y maníacas que la ética que siempre debe predominar cuando se usa un medio, en este caso electrónico, al que tienen acceso el que lo desee, incluyendo niños y adolescentes.
Puedo observar que el semanario global independiente Lancelot es, para esa gente que en el fondo nos quiere mucho, un rico manantial de inspiración y tengo que reconocer que algunas viñetas tienen calidad pero pierden todo el sentido del humor cuando prevalece el mensaje para agraviar el buen nombre de personas y empresas. Las libertades no pueden interferir en los derechos personales de los individuos, y sobre todo, cuando se intenta distorsionar la realidad, con insinuaciones perversas y ofensivas.
Comparto el credo que la mejor ley sobre libertad de expresión es la que no existe, pero también opino que la misma no puede ser ilimitada. En cuanto al buen humor, que abunde para que el cuerpo produzca más serotonina en el cerebro, que ejerce una gran influencia sobre el sistema psiconervioso, por eso se le denomina “hormona del humor y del placer”.
Por lo demás, el semanario Lancelot seguirá cabalgando a los cuatro vientos con la misma ilusión y libertad desde que inició sus andares allá por 1981. Pero advertimos que Lancelot no es una ONG, sino un grupo de comunicación que cuenta con más de 40 trabajadores en plantilla y un aval de miles de lectores y cientos de anunciantes.
A esos simpáticos anónimos solo les pido un poco de fundamento y que sigan agitando el patio lanzaroteño ya de por si bastante dislocado por las turbulencias políticas y sentencias judiciales... No obstante, termino con un refrán anónimo: No se han hecho las margaritas para los cerdos ni los consejos para los tontos.
Y como todo fluye y nada permanece, como decía Heráclito, ¡Atrape el día y viva!, que ya es mucho.
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