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El peligro de la frivolidad
El mensaje hueco y repetitivo de la presidenta del Cabildo de Lanzarote, Manuela Armas, ya es clamoroso. Otro ejemplo de ello es la carta que le ha enviado como respuesta al columnista y subdirector de Canarias 7, Manuel Mederos. Éste firmó un artículo días atrás sobre el polémico concurso eólico en el que el Cabildo, Inalsa y el PSOE no salían nada bien parados. Pero más allá de que se trata de una opinión particular de un periodista con la que se puede estar o no de acuerdo, me ha llamado la atención cómo Manuela Armas sigue tomando el pelo al ciudadano de a pie. Cree la ínclita presidenta que con pronunciar a modo de bula papal frases como en defensa del interés público o de Lanzarote y no digamos lo del rollete del desarrollo sostenible tiene licencia para matar a los mensajeros de malas noticias. “Conmigo o contra mí sólo pueden estar los mercenarios pagados con el oro de Moscú”, es su lema. Y es que resulta muy curioso que quien presume de defender el interés público sea la máxima responsable del hundimiento de la empresa pública del agua en esta isla y del mal camino que han emprendido los no menos estratégicos Centros Turísticos. La que se pasa todo el día hablando de Lanzarote y de defender los intereses de los ciudadanos, miren por dónde, es la que ha provocado que Inalsa se vaya a terminar privatizando, que los Centros Turísticos entren peligrosamente en números rojos y que el Complejo Contaminante de Zonzamas, como ya se le conoce, sea el fracaso medioambiental de mayor calado de la historia insular.
La frivolidad con la que esta buena señora dirige los destinos públicos puede tener unas consecuencias irreparables para el presente y futuro de esta isla. Molesta recordar que cuando hace un año saltaban todas las alarmas de la crisis, crecía el desempleo como nunca y las pequeñas y medianas empresas la estaban pasando canutas ella andaba tan feliz subiendo los sueldos de los consejeros liberados del grupo de gobierno y manteniendo con el dinero de todos a agradecidos asesores y paniaguados políticos. Y tampoco hay que olvidar cómo derrochó luego el dinero del Cabildo en costosos, inútiles y sospechosos estudios, tirando nada más y nada menos que 90.000 euros en la inauguración del Teatro Insular. Cuando miles de familias lanzaroteñas y centenares de pequeñas y medianas empresas pasaban las estrecheces de la crisis, Manuela Armas no sólo malgastaba y gestionaba mal las empresas públicas estratégicas de la isla, sino que también se iba a un largo e inútil viaje protocolario a China. Unas vacaciones que han costado unos 7.000 euros a las empobrecidas arcas del Cabildo, según denuncia la oposición. Toda una obscenidad.
Ahora, la señora presidenta se reúne con los empresarios para crear grupos de trabajo sectoriales que ayuden a proponer ideas que amortigüen en lo posible la ya deteriorada situación económica de Lanzarote y de sus empresas. Se reúne cuando el cabreo del personal es bastante grande, cuando ha visto las orejas al lobo, cuando la situación comienza a ser simplemente insoportable. Una presidenta responsable y consecuente con la situación económica de la isla y de las miles de familias que han entrado en el dique seco del paro no hubiera estado entretenida durante el año que lleva sentada en el sillón en inútiles diatribas sobre el desarrollo sostenible que cada vez suenan más a cuento chino. Un cargo público responsable hubiera estado liderando desde hace tiempo un plan de choque para que los efectos del “huracán económico” que comenzó a arrasar la isla tuviera los menores efectos perniciosos posibles sobre Lanzarote. Y, sobre todo, hubiera estado vigilante con la situación económica de Inalsa, los Centros Turísticos y el Complejo Contaminante de Zonzamas.
La que se pasa todo el día hablando de defender los intereses de los ciudadanos es la que ha provocado que Inalsa se termine privatizando, que los Centros entren en números rojos y que a Zonzamas se le conozca como el Complejo Contaminante.
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