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Preocupación generalizada por una ruina anunciada
Por activa y pasiva este medio decano de la prensa canaria viene denunciado las malas prácticas que se están utilizando en ciertas consejerías del Cabildo de Lanzarote, sobre todo las que tienen competencias en las empresas públicas de la misma institución y de la propia presidencia. Los hechos y la propia realidad de los acontecimientos vienen a demostrar que la línea editorial seguida por los medios que conforman el grupo Lancelot no ha estado marcada por caprichos o por no comulgar con el pacto PSOE-PIL. Nuestro rigor se ha basado en información veraz ante unas evidencias claras de que el Gobierno insular meses después de iniciar la legislatura empezó a implantar una filosofía beligerante ante el sector turístico y ciertos medios de comunicación y aplicando una política económica desastrosa para los intereses generales de la isla. Desde la cúpula cabildicia, entre bravatas, polémicas y escándalos, no están cumpliendo con sus deberes públicos y llevan casi dos años atrincherados en tierra de nadie, perjudicando enormemente la imagen de Lanzarote y llevando a la isla a la bancarrota económica. Meses después de que se iniciara la crisis y la recesión económica, el Gobierno insular no ha tomado aún ninguna medida para atajar los desequilibrios y frenar la escalofriante cifra del desempleo que ya puede estar situándose en más de 16.000 parados. Al cierre de esta edición la presidenta del Cabildo anunciaba una reunión para tratar la “crisis” en Lanzarote. Ciertamente, una burla más para el pueblo de la isla ya que después de tantos meses advirtiéndosele la inoperatividad de su gobierno, sólo se le ocurre una “reunión” sin concretar medidas para la cruda y desesperante realidad. Mientras todo esto ocurre, la oposición conformada por CC-PP y PNL se alegra de que por fin los trabajadores públicos rompan su extraño silencio y soliciten un “gabinete de crisis y austeridad para mejorar los centros turísticos”, acusando al consejero de turno de “secuestrar los datos económicos”, “contrataciones a dedo”, “politización en la dirección de los Cacts”, “transparencia en las compras a proveedores”…
Nunca es tarde si la dicha es buena pero sí tengo que advertir que si no se aceleran las protestas y exigencias de un cambio de rumbo en las empresas públicas, las mismas entrarán en una situación insostenible y será después muy difícil reflotarlas. Yo, personalmente, veo pocas salidas, posiblemente, ha llegado la hora de que la presidenta del Cabildo cese en sus funciones y se realice una profunda reestructuración en el Cabildo de Lanzarote. Los motivos son tan interminables que no voy a enumerar en esta entrega porque son conocidos por la mayoría de la población lanzaroteña. Pero su nefasta labor, su inopia, el nepotismo aplicado y la catastrófica forma de ejercer el poder y hacer política están llevando a la isla a un callejón sin salida.
El Partido Independiente de Lanzarote debería reconducir su pacto con los socialistas en el Cabildo y exigir el necesario e indispensable cambio en el gobierno de la primera institución porque de lo contrario será también cómplice del descompuesto, adulterado, infectado y viciado grupo de gobierno que está llevando a la isla a una auténtica ruina.
Desde la cúpula cabildicia, entre bravatas, polémicas y escándalos, no está cumpliendo con sus deberes públicos y llevan casi dos años atrincherados en tierra de nadie.
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