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Menos ruidos y más acción
El esperpéntico espectáculo que la mayoría decente que habita en esta comunidad canaria y, muy especialmente, en esta desarbolada isla de Lanzarote, está contemplando desde hace muchos meses, me tiene muy inquieto y ansioso de saber si la cordura y el raciocino volverá a la sociedad lanzaroteña (al resto de la islas me obligo a dejarlas a un lado por razones de espacio).
Ahora me viene al pensamiento una entrevista que publica el suplemento del pasado domingo en el diario ABC, a los hermanos Fuster, dos de los científicos más importantes del mundo. Uno es cardiólogo y otro neurocientífico. Uno habla el corazón y otro del cerebro humano. ¡Casi nada! Hablan de medicina y ciencia pero también de la vida misma. Disfruten de las frases que yo mismo apunté: “Esta crisis llevará al resurgimiento de dos virtudes sociales: el ahorro y la generosidad. Y ambas vienes de abajo, de la familia y de la buena escuela”, “Hay en el cerebro un sistema de principios sin los cuales la sociedad sería un caos de crimen, miseria y desespero”, “Entre esos principios está la responsabilidad individual, algo que algunos, sobre todo en la izquierda parecen haber olvidado”. Con estas reflexiones de las ocho páginas que contiene el reportaje pienso que es suficiente. También hablan de las grandes lacras de la sociedad que son la lucha por el poder, la competitividad y la envidia…
Yo no sé si la alharaca y los radicalismos donde se encuentra, por un lado la clase política gobernante y por la otra, parte de la clase empresarial-turística más importante y fuerte de la isla pueden tener algún fin a medio plazo. Las noticias que poseo son de enfoque positivista, en el sentido de que hay voluntad por ambas partes de entablar negociaciones e iniciar una nueva hoja de ruta que aleje la desconfianza y los ruidos tumultuosos mediáticos que a nadie beneficia y solo perjudica la buena imagen turística de Lanzarote. El cambio de parecer de la ministra de Medio Ambiente en cuanto de no expropiar el Papagayo Arenas por no ser competencias de su área contradice al ex director general de Costas, que con bombo y platillo anunció en Lanzarote antes de las anteriores elecciones, no obstante este pleito no tiene nada que ver con el lío de los otros hoteles. En su día, en este mismo semanario, se publicó un reportaje, referido al aberrante estilo arquitectónico y contrario a su volumen, sobre todo, porque estaba ubicado en los lindes del Paraje Natural de los Ajaches. Pero, posiblemente, los promotores valencianos pensaron que estaban en la costa española del mediterráneo y la codicia prevaleció para una rápida rentabilidad en vez de construir un hotel de máxima calidad y cuidando el entorno.
Las buenas noticias turísticas nos la sirve la consejera de Turismo del Cabildo, Maria José Docal que ha conseguido 20 escalas de cruceros para este verano, así como una nueva ruta que TUI abrirá el próximo invierno que tendrá como escala el Puerto de Arrecife todos los lunes. Lo triste es que aún no contemos con un puerto de cruceros en condiciones, cuando todo estaba aprobado en el Plan Puerto-Ciudad y que el propio Ayuntamiento desarboló sin nadie saber el por qué.
Termino, exponiendo que con buena voluntad y sin arrogancias, se puede llegar a acuerdos para que todas las infraestructuras turísticas y culturales, puedan ser legalizadas e iniciar una nueva hoja de ruta en beneficio de todos los habitantes de esta isla “desarbolada” en estos momentos por el delirante puteferio que ha reinado en estos últimos tiempos. La colaboración de la patronal Asolan con el Cabildo para una campaña de reforestación de determinadas zonas de la Isla, caso del Risco de Famara o el Bosquecillo de Haría, es un paso pequeño pero útil para que llegue la cordura. Y esto se consigue con menos ruido mediático y más acción racional. Empiezo a ver luz cuando hace poco tiempo solo veía tinieblas.
No quiero ser prisionero de minorías ni desfilar entre el rebaño. Es mi responsabilidad individual la que me guía para encontrar el camino y el espacio. La libertad y el aire fresco me inspiran y me dan fuerzas para pensar que Lanzarote tiene solución.
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