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La FCM, paso al entendimiento
El gesto de la Fundación César Manrique de dar un paso al entendimiento entre Cabildo, promotores turísticos y la misma institución cultural tiene un hondo calado y lo valoro muy positivamente. Es una iniciativa que dignifica a sus dirigentes, porque con este gesto se pretende bajar la intensidad de la crispación y conseguir objetivos que redunden en beneficio de la colectividad lanzaroteña. Porque en los difíciles tiempos que vivimos, con una escalofriante cifra de parados, no podemos dar la espalda a la tozuda realidad tirándonos unos y otros los trastos a la cabeza. El conflicto hotelero, la Casa de las Cúpulas y las licencias de los Centros Turísticos, son temas que deben de solucionarse cuanto antes pero en las mesas de los despachos y no en los medios de comunicación. Todos los partidos políticos y la propia patronal turística han recibido con mucho optimismo la actitud de la FCM, encaminada al dialogo y a alejarse de los pleitos que solo conduce a la confusión y crispar más un ambiente que si de algo necesita es de paz y sosiego. No solo para resolver los problemas de cada uno sino de dedicar el tiempo para los retos que la isla de Lanzarote necesita para este inicio del siglo XXI.
Promover la normalización de las negociaciones y conseguir la unidad de todos los implicados es una noticia de gran magnitud sobre todo en estos tiempos complejos y críticos para muchas empresas implantadas en Lanzarote. Aplaudo la decisión de la FCM porque me constan la buena voluntad y la buena fe de los dirigentes del ente cultural que, en mi modesta opinión, desprende caballerosidad y nobleza. Ese mismo esfuerzo que ahora la Fundación manifiesta, sin perder sus principios en su política de sostenibilidad, también desearía se extendiese a los empresarios y a los mismos gobernantes. Estoy seguro que sí. Los motores económicos de la isla no pueden continuar con los actuales altibajos y controvertidas luchas que perjudican enormemente la imagen y el propio crecimiento del sector turístico. Tengo la firme convicción de que el tiempo pasado y la trayectoria extorsionada y desenfrenada seguida nos servirá de experiencia para cambiar el rumbo y elegir el comedido camino que se exige, en estos momentos, con el fin de abrir una nueva etapa que favorezca el entendimiento y por añadidura dar el “carpetazo” a una dislocada situación que solo deteriora nuestra evolución.
Agustín Acosta, intérprete de la canariedad
El súbito fallecimiento del periodista Agustín Acosta nos cogió a todos con expeditiva sorpresa y el periodismo canario pierde a un hombre entregado toda su vida a la comunicación. Desde aquí envío un fuerte abrazo a todos sus familiares y trabajadores de los medios que dirigía. Hombre leal con sus amigos y controvertido en la forma y manera de hacer periodismo, deja un hueco importante en el mundo de los mass media. Su compromiso permanente con su “opinión pública, fue capaz, a su manera, de interpretar el acontecer diario de la isla, siempre bajo un prisma de defensa de la canariedad. Descansa en paz, amigo. Te lo mereces por tus más de 50 años dedicado en cuerpo y alma a la profesión periodística, a la que amaba profundamente. Dice un proverbio, Agustín, que “Hay un día para nacer y un tiempo para morir…” También un refrán de un poeta de Malasia escribe: “El elefante muerto deja sus colmillos, el tigre su piel, y el hombre su nombre”. Y el tuyo, Agustín, lo escribiremos con mayúsculas. Hasta siempre.
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