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Dejar de crecer o morir de éxito
La salida de la próxima edición de Lancelot coincide con el noventa aniversario del nacimiento de César Manrique. Y es bueno recordar, en estos tiempos complejos y turbulentos, que gracias al hombre más universal y laureado de las islas Canarias, la isla de Lanzarote se destaca como un destino turístico notablemente diferencial y su trabajo, entre el arte y la naturaleza como espacio creativo, ha convertido la imagen de Lanzarote en un diamante de muchos quilates. Ya en 1968, cuando aún los vocablos "ecología" y "turismo" no tenían la propiedad ni el privilegio del verdadero valor que hoy tienen en la industria económica-turística, el artista lanzaroteño proyectó una de las joyas más valoradas de su obra: Jameos del Agua. Ese mismo año construyó su casa de Taro de Tahíche y años más tarde realizó el Mirador del Río, Timanfaya, Cueva de los Verdes, los jardines y piscinas del Hotel Las Salinas, Castillo de San José, el lago de la Costa de Martiánez en el Puerto de La Cruz, Centro Comercial de la Vaguada de Madrid, Mirador de La Peña en la isla del Hierro, Jardín de Cactus, Parque Marítimo en Santa Cruz de Tenerife, Mirador de El Palmarejo, en la Gomera y el Parque Marítimo de Ceuta, entre otra obras. Entre galardones y reconocimientos, destacamos el Premio Mundial de Ecología y Turismo en 1978, Medalla de Oro de Bellas Artes (1980), Premio Europa Nostra (1985) y Premio Canarias de Bellas Artes (1989). Y recuerdo esto porque los lanzaroteños-canarios y, sobre todo, los empresarios y promotores turísticos deben estar enormemente agradecidos por el legado dejado por César Manrique, también, todo hay que decirlo, gracias al impulso del Cabildo insular. Gracias al compendio de ambos, Lanzarote es un destino turístico por excelencia porque el artista convirtió a la isla en un parque temático, cuyo patrimonio es hoy propiedad de todos los lanzaroteños y canarios. Los hoy llamados Centros Turísticos, independientemente de las burocracias, son patrimonio de la Humanidad. Y este calificativo por sí solo constituye un privilegio que los dispensa del ámbito municipal, en caso de que las licencias de apertura no estén adaptadas a las nuevas y engorrosas normas vigentes. Y no nos podemos olvidar, pese a las dificultades que padece el sector turístico, en todo el mundo, por la crisis financiera, que Lanzarote será siempre un destino preferencial, precisamente por la obra de César. Hasta incluso, en tiempos de crisis, la isla mantiene estable su oferta, también, todo hay que decirlo, por la calidad de sus hoteles. De esto no me olvido, independiente del conflicto existente en determinadas infraestructuras hoteleras y las sentencias judiciales que a nadie benefician.
Estos días, Carlos Manrique me recordaba la frase que por 1988 pronunció su hermano: "Canarias tiene que dejar de crecer, o se morirá de éxito…" No pretendo aquí dilucidar la metáfora expresada por César, que como buen visionario advertía ya hace más de veinte años los peligros que acechaban a las islas con un crecimiento desorbitado y de mal gusto y que sólo beneficiaría a los codiciosos y sin escrúpulos para amasar dinero fácil sin pensar que con esa política estaban matando a la "gallina de los huevos de oro". Gracias a su influencia, promotores lanzaroteños siguieron, en parte, el mensaje de César, y ahí podemos contemplar complejos e infraestructuras turísticas de máxima calidad, sobre todo, en el municipio de Yaiza.
Sinceramente, el dicho del artista me recuerda también el destino de grandes futbolistas, aún jóvenes como Maradona, Ronaldinho, entre otros, que, como todo el mundo sabe, malograron su vida deportiva, absorbidos por los éxitos. Sólo es un símil, pero nos sirve de advertencia. Tenemos que aprovechar el tiempo para diseñar el futuro de Lanzarote en esta nueva época que acaba de comenzar pero, aparcando las luchas suicidas internas y dando oxigeno, con aires nuevos a la problemática suscitada por las sentencias judiciales.
César siempre buscó la armonía en el binomio arte-naturaleza para disfrute de la especie humana. Ahora espero que después del 90º aniversario del nacimiento del universal César Manrique, la clase política-empresarial-judicial abra la posibilidad de descubrir soluciones y la isla siga creciendo de forma sostenible y racional, pero sin morir de éxito. No es ninguna paradoja. Manrique tenía razón en 1988 y también en el actual 2009.
Ahora espero que después del 90º aniversario del nacimiento del universal César Manrique la clase política-empresarial-judicial abra la posibilidad de descubrir soluciones y la isla siga creciendo de forma sostenible y racional.
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