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Dos años perdidos, con un final trágico
A pocos meses de constituirse el pacto PSOE-PIL, en marzo de 2007, vine advirtiendo casi de forma sistemática y semanalmente que las directrices que estaban tomando, especialmente, los grupos de gobierno del Cabildo de Lanzarote y el propio Ayuntamiento de Arrecife carecían de transparencia y no iban aparejadas de la “buena gestión y el buen gobierno” que se exige a todas las administraciones públicas. Exponía, igualmente que se gobernaba de forma incontrolada y que los dos partidos en el poder caminaban sin ninguna política unitaria, lo que estaba dando lugar a múltiples segregaciones y disputa entre ellos mismos. Cuando el 12 de marzo del 2008, el que fuera concejal de urbanismo y teniente de alcalde por el PIL, Antonio Hernández, presenta su dimisión y entrega el acta de concejal a su partido, empecé a percibir que se estaba iniciando un periodo de mal augurio y de grandes incertidumbres para el destino político y económico de Lanzarote. El Plan General de Ordenación Urbanístico de Arrecife y el Plan Especial Puerto-Ciudad -aprobados en la anterior legislatura- fueron el epicentro de su dimisión. Con este cese, el líder del partido, colocaba a hombres más sumisos para iniciar los nuevos planes y empezar a pescar en río revuelto. Ya advertía entonces y ponía como ejemplo que las administraciones públicas, sobre todos los ayuntamientos, andaban sobrados de ejemplos de escándalos urbanísticos, malversación de fondos públicos, prevaricación, cohecho y tráficos de influencias. Ya advertía que de las apariencias de mala gestión estaba captando actuaciones perversas en el actuar de determinadas instituciones públicas. 25 meses después del pacto, la magistral Operación Unión está desmantelando toda una trama que se ha extendido, además del Cabildo y Arrecife, al Ayuntamiento de Yaiza, como igualmente a determinados empresarios y arquitectos. La expeditiva, y contundente operación de los cuerpos especiales de la Guardia Civil, dirigidos por el juez César Romero y la Fiscalía Provincial de Medio Ambiente y Urbanismo, ha dejado a una isla bajo sospecha cada semana aumentando el número de implicados e imputados. También, en lenguaje positivo, abre la oportunidad de que se asiente en Lanzarote un nuevo panorama político, alejado de intrigas y especulaciones, ofreciendo un futuro mejor a la sociedad lanzaroteña.
Concluyendo. Se han perdido dos años y las grandes cuestiones de la isla de Lanzarote, una vez más quedan pendientes de resolver. El Pacto PSOE-PIL no ha resuelto el PGOUA, el PEPA, campus universitario, La Rocar, puerto de cruceros y deportivo, el PTE, el Palacio de Congresos, la nueva circunvalación de Arrecife y otros proyectos de vital importancia para el desarrollo económico y sostenible de la isla, como el tema de los hoteles e infraestructuras turísticas. El Pacto PSOE-PIL también deja en su historial la ruina de la empresa pública Inalsa y en números rojos a los Centros Turísticos. En definitiva, un panorama desolador que ha creado una fuerte alarma social de consecuencias incalculables. Al mismo tiempo, han colocado a la isla en el vagón de cola del tren llamado Canarias y todo por seguir una faceta populista donde, en estos dos últimos años, sólo ha brillado la retórica, la demagogia y finalmente la corrupción.
Ahora hay que pensar en los nuevos pactos políticos. Espero que esta vez se aprenda de los fracasos y se inicie una nueva etapa de mayor gloria para los habitantes de una isla llamada Lanzarote.
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