|
El compromiso político, entre luces y sombras.
Pasada la tormenta de la “Operación Unión” que no quiere decir desactivada, se impone ahora por parte de la clase política buscar soluciones a la gobernabilidad, en la mayoría de las instituciones públicas, siempre bajo una óptica de la máxima estabilidad y responsabilidad. Hay que alejarse de las tentaciones forzadas y oscuras de conformar pactos que puedan de nuevo paralizar a las instituciones públicas como ha sucedido en el periodo de estos dos últimos años. La clase política tiene que esforzarse y cumplir su compromiso de gobernar eficazmente y contribuir al desarrollo de una isla maltratada por la inoperancia y la ceguedad de unos dirigentes que se han dedicado, sobre todo en Arrecife, a echar por tierra los grandes proyectos. Por otro lado, la ambición de algunos para enriquecerse a costa del dinero público y privado, ha provocado la inestabilidad e ingobernabilidad, en algunas instituciones públicas de la isla, aunque bien es cierto que el pacto PSOE-PIL sí ha funcionado en Teguise, Tías y San Bartolomé. En el Cabildo y, sobre todo en la capital, la parálisis ha sido la pauta sistemática, en el periodo que ha durado el pacto. Ahora se abre un nuevo paréntesis en cinco ayuntamientos y en el propio Cabildo, donde, precisamente, se deben conformar nuevos grupos de gobierno después de la ruptura del Pacto PSOE-PIL. Nadie duda de la complejidad para los nuevos acuerdos de gobernabilidad en las citadas corporaciones, pero lo que está claro es que el entendimiento, más temprano que tarde, debe llegar porque de lo contrario se generaría más inestabilidad de la que ya hemos sufrido en la actual legislatura. La opinión de que es el propio PSOE el que debe buscar socios al romper el pacto con los insularistas, es tarea difícil porque después de dos semanas todo sigue igual. Otras opiniones, hablan de que la unión nacionalista (CC-PIL-PNL) con apoyos del PP puede, a primera vista, tener el camino más despejado, aunque una corriente de CC se opone a cualquier entendimiento con el PIL y optan por pactar con el PSOE. Bien es cierto, que el comunicado del Consejo Político del PIL, en el sentido de suspender de militancia, de forma cautelar, a determinados políticos, incluido al propio Dimas, puede allanar el camino para activar la unión nacionalista que gobernaría en todas las corporaciones de la isla. No obstante, se podría dar el caso de pactos desiguales, como por ejemplo en Arrecife, si se une PIL, PP y PNL, con suficiente mayoría para presentar una moción de censura al actual alcalde socialista Enrique Pérez Parrilla. Este fenómeno no se puede descartar porque entra en las quinielas como, igualmente, que se permita libertad para que las formaciones políticas decidan, individualmente, en sus correspondientes municipios, los pactos que crean más convenientes y coherentes. De la misma forma puede suceder en el Cabildo.
En definitiva, entre luces y sombras se percibe el panorama de los nuevos pactos políticos en Lanzarote. Espero que la deontología, siempre difícil en la clase política, se imponga a favor del “servicio al bien común” y las corporaciones de la isla recuperen el tiempo perdido, sobre todo en Arrecife, Yaiza y en el propio gobierno insular.
Iniciar una nueva etapa, después de lo vivido, es una gran esperanza y levanta el ánimo a todos los residentes de Lanzarote, en estos tiempos difíciles, de gran penuria económica.
Sólo esperar que la nueva etapa política en Lanzarote, que está por venir, se mueva en el mundo de lo real, alejados de aventuras peligrosas y arriesgadas y se pueda marcar una hoja de ruta para sacar adelante las grandes cuestiones que aún la isla tiene pendientes. El tiempo apremia.
Nadie duda de la complejidad para los nuevos acuerdos de gobernabilidad, pero lo que está claro es que el entendimiento, más temprano que tarde, debe llegar porque de lo contrario se generaría más inestabilidad de la que ya hemos sufrido en la actual legislatura.
|