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Agotadora travesía por el desierto…
No la tiene todas consigo el bueno de Jesús Machín, presidente de CC, para matar dos pájaros de un tiro. Su estrategia de conseguir la unión nacionalista y gobernar en toda la isla, tiene detractores en su propio partido, más partidarios de un pacto con el PSOE y así librarlo de un castigo que para muchos se merece, sobre todo en Arrecife y Cabildo. Para el alcalde de Tinajo - off the record - el pacto ideal sería los nacionalistas unidos y los apoyos del PP. Esta configuración suma en todos los gobiernos que actualmente se encuentran en minoría. Lo malo es que se castiga a los alcaldes de Tías y San Bartolomé, ambos socialistas y contrarios –en privado- a las formas de hacer política de su propio secretario general insular. Si Machín consigue su estrategia la hecatombe para el PSOE estaría cantada. De igual forma, para el llamado Triángulo de las Bermudas.
En esta misma edición, el propio presidente de CC, Jesús Machín, declara que esperarán hasta el 15 de Septiembre para tomar una decisión firme en cuanto a los pactos que se deben conformar para la gobernabilidad en cinco ayuntamientos y el propio Cabildo de Lanzarote. Posiblemente, el campechano alcalde de Tinajo lo habrá dicho en plan jocoso, si no, no se entiende. En mi modesta opinión son muchos “dolores” los que esta isla ha padecido para tener que esperar a la festividad del día de la “Virgen de Los Dolores” para disipar el futuro político de la isla. Me parece una fecha muy tardía por lo que opino que no se puede demorar la toma de decisiones por parte de los partidos políticos, en el sentido de llegar a acuerdos y propiciar la mejor gestión en las instituciones públicas. Porque Lanzarote está en duelo y no puede seguir en este funeral insoportable, agravándose cada día el deterioro de la isla. Es más, en un acto de alta responsabilidad, los políticos no deberían este año coger vacaciones y por mucho fastidio que ello les pueda causar, deberían mantenerse en activo y resolver, primero la gobernabilidad y una vez compuestos los nuevos grupos de gobierno, iniciar o recuperar los grandes proyectos aún pendientes, después de dos años perdidos entre beligerancia, desgracia, adversidades y desdicha.
Si la Operación Unión arribó a Lanzarote como una varita mágica para frenar el infortunio al que estábamos abocados, después de conocer sólo parte de lo sucedido, no es de recibo ni prudente dilatar más una situación desesperante y menos en los tiempos críticos que vivimos, con un paro imparable y la mayoría de las empresas con problemas de liquidez y muchas en vía de liquidación. Ahora es cuando más se pide inversión pública para, al menos, paliar estos dos últimos años improductivos y tormentosos para la economía de toda la isla. Pero para ello hay que proyectar, sacar adelante todos los instrumentos posibles para ganar tiempo y que podamos ver a medio plazo “los brotes verdes” de los que tanto se habla, en el ámbito estatal, aunque más por fe que por convicción real. La nueva etapa política en Lanzarote no puede demorarse. Dejemos las fiestas, el jolgorio para tiempos mejores y pongámonos a sembrar para que pronto podamos recoger la cosecha. El tiempo apremia porque la cruda realidad que viven muchas familias y empresas no puede esperar hasta el próximo otoño para ver lo que hacen las formaciones políticas. Esperar tres meses, sin causas que lo justifiquen, sería una agotadora travesía por el desierto, sobre todo, en los ayuntamientos de Arrecife, Yaiza y en el propio gobierno insular. Hay que empezar a moverse en el mundo de lo real y, si fuera necesario, constituir pactos por muy complejos que fueran, pero que den estabilidad a las instituciones con una correcta gestión y mucha visión de futuro.
Por todos es conocido que el pacto PSOE-PIL no ha funcionado en Arrecife y Cabildo sólo ha dejado quebraderos de cabeza y un panorama desolador por su inactividad y parálisis. Su funcionamiento sólo ha servido para galopar cerca del precipicio, con el agravante de llevar a las empresas públicas a la ruina. Es precisamente el PSOE, culpable también de todo lo que ha sucedido y deben hacerse una autocrítica y, si no encuentran apoyos, dimitir en Arrecife y Cabildo. No es el PIL el único culpable, como se quiere dar a entender.
Así que nadie se auto catalogue como inmaculado. Y en ambos partidos, el control de todo estaba bajo la óptica de Carlos Espino y Dimas Martín. Ésa es la realidad. El fundador del PIL, posiblemente, ya no vuelva más a la política. Y al secretario general insular del PSOE, si no consigue sus propósitos, su destino será imprevisible, pero muchos, y sobre todo de los suyos, ya se encargarán de preparar la guillotina…
Ya dice el refrán que “El hombre no ve la desgracia donde ve el provecho, como el pez no ve el anzuelo donde ve el cebo”.
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