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Arrecife: ¡manda huevos!
La sociedad lanzaroteña y, sobre todo, la de Arrecife, está cada día más alarmada de las noticias que los medios informativos ofrecen, en referencia a cómo se ha gobernado la corporación, en estos dos últimos años. O es puro espejismo lo que uno ve y se entera cada día o, ciertamente, el grupo de “gobierno”, conformado por el PSOE-PIL, -menos gobernar- se ha dedicado a otros menesteres, uno de los cuales era cobrar a fin de mes y otro menester, que es el más alarmante, era llevar el descontrol total, en las arcas públicas, con nocturnidad, alevosía y, naturalmente, complicidad entre unos y otros... Yo no voy a entrar aquí si fue una concejalía u otra, o si el político de turno era del PIL o socialista. Las administraciones públicas tienen sus jerarquías y cuentan con los equipos técnicos, jurídicos y económicos para que las gestiones y contratos se lleven a cabo de forma transparente y con los informes correspondientes –positivos o negativos- y que sirven de guía a los gobernantes políticos a la hora de conceder o llevar cualquier acción administrativa, de la índole que sea. Pero, por lo visto y no visto, en Arrecife todos iban, a sus puestos de “trabajo” ¿con gafas oscuras?, ¿colirios anestésicos en los ojos?, ¿podría padecer una buena parte de ellos de cataratas? En fin, es que no le encuentro otra explicación. En mi opinión, que ahora un partido abra el ventilador para culpar al otro de un sin fin de irregularidades, es de un cinismo que “manda huevos” como expresó el ex presidente del Congreso, Federico Trillo, tras leerse para sí mismo una enmienda engorrosa del Senado y tras recuperar el aliento se despachó con la citada frase, desconociendo que su micrófono estaba abierto, antes de dar paso a la votación. Vuelvo a insistir, lo de Arrecife es verdaderamente para salir corriendo. El desaforado gasto en contratos dudosos y sospechosos; las incontroladas licitaciones, sin concurso público a empresas, algunas fantasmas; la parálisis total en la planificación de proyectos para definir el futuro de la ciudad, son sólo algunos ejemplos que se han traducido en una administración colapsada por su propia anarquía, dejadez e incongruencia. La observancia y cumplimiento de las leyes y ordenamientos ha brillado por su ausencia. La paternidad del desastre y del absoluto descontrol, vuelvo a repetir, es de ambos.
A falta de que se abra el secreto de sumario por la llamada “Operación Unión” parece que determinados grupos interesados, políticos y mediáticos, han abierto otra operación con el objetivo de que ningún partido pacte con el PIL. La estrategia es que la “opinión pública” perciba que los malos son los pilistas -con o sin razón- y los buenos, los socialistas. Yo me pregunto por qué las informaciones interesadas y filtradas a los medios de comunicación salen ahora y no cuando estaban gobernando PSOE-PIL. Ante la sociedad arrecifeña ambos son culpables de la catastrófica situación y los futuros pactos no deben estar condicionados por deliberadas intoxicaciones que sólo persiguen inconfesables intereses, además de seguir en la “poltrona” para que “otros” sigan mamando. De escándalo.
Sin arrogancia lo digo, ya advertí, pocos meses después de constituirse el pacto en Arrecife, entre socialistas y pilistas, que el mismo acabaría mal para ambas formaciones y para la propia ciudad. Conclusión: dos años perdidos y una corporación incendiada por los múltiples escándalos. Y que conste, una vez más, que la mecha la encendieron los socialistas y los pilistas. Los futuros pactos son otra historia pero que nadie se quite la máscara de su complicidad.
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