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Políticos transgénicos
Ahora que se habla tanto de los alimentos transgénicos –un microorganismo vivo hecho por el ser humano- a fin de modificar los genes de los alimentos, yo me pregunto si no se puede hacer lo mismo con algunos de los políticos de esta isla. Lo digo, para al menos, si cambiado el chip, podemos contar con una clase política más decente, con buenos gestores y, si no es mucho pedir, estadistas, que miren más el interés general y no el de sus particulares intereses. La única adversidad es que dichos alimentos provocan enfermedades, pero bueno, ésa la padecemos, políticamente hablando, desde antes de que la industria alimentaria inventara el “bichito” para que podamos comer más basura. Desde el 26 de mayo, fecha de la ruptura del pacto PSOE-PIL, aún no hay acuerdos entre los partidos a fin de conformar mayorías para poder gobernar en cinco ayuntamientos y en el propio Cabildo Insular. A mí me parece bien que los partidos utilicen todo el tiempo del mundo para negociar y acordar pactos y estoy de acuerdo en que se lleven a cabo con pulcritud y minuciosidad, en busca de lo mejor para las corporaciones. No obstante, el tiempo apremia porque la tormentosa crisis que padecemos puede alargarse en Lanzarote, una vez recuperada en el resto del país. Es decir, que sólo conseguiremos los “brotes verdes” a largo plazo y no creo que haya cuerpo que lo aguante. Por eso, apelo a la responsabilidad de los partidos porque clama al cielo de que la isla no puede continuar con este compás de espera que ya se hace interminable para la mayoría. También apelo a las fuerzas políticas para que tomen decisiones sin llevarse por “grupos mediáticos”, que perciben una amenaza para sus arcas particulares si pierden la “teta” de ciertos socialistas, aún, hoy, en el poder. Por eso, se explica, la acción de desprestigiar al PIL, con el objetivo de que ninguna fuerza política pacte con los hoy endemoniados pilistas. Da la casualidad de que PSOE-PIL han gobernado conjuntamente, un global de 20 años, sobre todo en el Cabildo y Arrecife.
En la última reunión de CC no se tomó ninguna decisión en cuanto a los futuros pactos en la mayoría de las instituciones que se encuentran en minorías. Según me cuentan, la reunión estuvo aliñada, no sólo con aceite y vinagre, que sería lo normal, sino que le añadieron pimienta cayena, por lo que el picor protagonizó la misma, aunque al final las lenguas no “ardieron” porque el bueno de Jesús Machín y Marci Acuña, decidieron dejar la cuestión de los ”pactos” sobre la mesa. Es posible que, en menos de una semana, tengamos soluciones, bien es cierto, sin saber aún por donde irán los “tiros” de los nacionalistas.
En definitiva, y lo que es una realidad es que Lanzarote no puede seguir “tragando” pesticidas de la misma forma que ingerimos alimentos transgénicos. O se toman decisiones de inmediato o esta isla se quedará en el vagón de cola - UVI - por un periodo de tiempo muy largo. Y como los transgénicos, los efectos se ven a largo plazo. Porque no es solamente el residente quien padece de la parálisis institucional, sino que las pequeñas y medianas empresas -incluidos los autónomos- las que están sufriendo en sus propias carnes una crisis por partida doble. Y esto se traduce en más paro y más miserias.
Yo entiendo a algunos políticos que aún aspiran a convertirse en mariscales de campo, espero por el bien de la isla, que no sobrepasen sus vanidades y, en todo caso, que se conformen con ser sargento furriel. Que ya es mucho. Igualmente les digo a esos “aspirantes”, que como en la guerra, a los “generales” también se les fusila. Lo digo porque percibo que, posiblemente, al ver que pueden perder el “norte”, se creen autoinmunes.
Ciertamente, y hablando claro, no hace falta mucha inteligencia para dibujar una estrategia a fin de colocar el futuro de Lanzarote donde corresponde. Y, repito, para ello, no es necesario poseer muchos galones y estrellas. Estrellados sí se van a quedar algunos, si no consiguen sus oscuros propósitos. Como mal menor, algunas ONG pueden acogerlos con el fin de consolarlos. Y es que hay que ser buenos, señores…
En Lanzarote sobran los endiosados, los soberbios y los egoístas. También los/las inútiles e incapaces. No digo más. La próxima semana volveré hablar del gobierno. Yo no tengo culpa de que en Lanzarote se proyecte continuamente la misma película. De verdad, está ya uno cansado. También es verdad que la guerra entre griegos y romanos se repite y todos seguimos viéndola, aún en el siglo XXI. ¡Pues, no ha pasado tiempo!
Dicen que los transgénicos también producen alergias. Pues, entonces, cambio de opinión y propongo no cambiar los genes de “algunos” políticos. ¿Para qué?
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