Calma chicha
Estos días de asueto para muchos, en plena temporada estival de verano, que sirve para desconectar un poco de la vida cotidiana y rutinaria, conllevan una aparente calma chicha en los partidos políticos para tomar iniciativas con el objetivo de configurar los pactos, en seis instituciones, actualmente, gobernadas en minoría. Una vez descartada la opción de Coalición Canaria de conformar gobiernos de concentración, ahora se habla de que se quiere presionar al PP para que entre en la operación de los pactos, sobre todo en Arrecife. No obstante, la presidente insular, Astrid Pérez, ha declarado por activa y pasiva que, en principio, su postura es no pactar con el PSOE, partido al que acusa de la parálisis total que sufre el Cabildo y Arrecife. Total que por ahora sólo existen simples tomas de contactos y habrá que esperar a septiembre para saber las posturas que tomen los partidos. Lo que parece difícil es que se llegue a acuerdos globales para la gobernabilidad en las citadas instituciones: Cabildo, Arrecife, Teguise, Tías, San Bartolomé y Yaiza. Lo que el ciudadano percibe es la lentitud para tomar decisiones, cuando el tiempo es oro para recuperar estos dos últimos años, sobre todo en el Cabildo y Arrecife, cuando ya estamos en el meridiano de la legislatura sin haberse resuelto las grandes cuestiones pendientes para impulsar a la isla y a la misma capital con el fin de asentar los planeamientos necesarios para asegurarse un mejor futuro. Pero después de la “Operación Unión” y roto el pacto PSOE-PIL, la vida política se ha estancado, acentuando la permanente inestabilidad que ha vivido el Cabildo y el Ayuntamiento de Arrecife. En definitiva, la isla está encallada y sorprende el silencio, sobre todo de parte de dirigentes de CC que están ofreciendo una imagen de división, cuando tienen la llave para propiciar un gran pacto para salvar a la isla del descalabro que socialistas y pilistas han protagonizado en determinadas corporaciones, hasta el punto de endeudarlas de forma peligrosa y lo que es peor, con una política carente de inversiones y una gestión catastrófica. Ésta es la realidad y no se puede ocultar porque las “malas artes” llevadas a cabo se han convertido en un hervidero de rumores, la mayoría con fundamentos. Pero aquí nadie desvela sus cartas, con la excepción del PP, PNL y PIL, partidos que aguardan una decisión firme por parte de las filas nacionalistas para desalojar del poder a los socialistas, al menos, en la primera Corporación y en el Ayuntamiento de Arrecife. Pero vuelvo a insistir que por ahora sigue la indefinición de posturas y habrá que esperar -como ha manifestado el presidente Jesús Machín- hasta la primera quincena de septiembre para conocer la configuración de los pactos. La aparente calma chica permanecerá un mes más, por lo que seguiremos con la ausencia de movimientos perceptibles para conocer los gobiernos que se han de constituir en seis instituciones de la isla.
Seguirá pues la apatía, combinado con el pesimismo, que parece ya intrínseco en el devenir de la historia de Lanzarote, propiciada por una clase política que impide riqueza y bienestar a toda la población lanzaroteña y más en los difíciles tiempos que vivimos. En estos momentos existe un camino despejado para reparar la política equivocada en estos dos últimos años e iniciar una nueva etapa con compromisos ambiciosos y colocar a la isla en el lugar privilegiado que se merece.
Por lo demás, los presidentes de los gobiernos central y autonómico permanecen en la isla, disfrutando del legítimo descanso de verano, circunstancia que agradecemos por elegir Lanzarote que, a pesar de los pesares, sigue siendo un destino atractivo para el turismo peninsular y canario, lo que ha dejado sin efecto la propaganda negativa que durante un tiempo propagó, precisamente, la aún presidenta del gobierno insular con su empalagosa política de “sostenibilidad” para desprestigiar una de las mejores zonas turísticas de Canarias como es Playa Blanca y sus infraestructuras hoteleras. Un agravio y una ofensa a toda la isla que merece el castigo de desalojarla de su alto cargo y quitarle el desmesurado sueldo y pagas extraordinarias que afrenta a todos los residentes que se encuentran en paro o desprotegidos de todo tipo de subsidio. Pero esta isla está desquiciada y los genios maléficos dominan nuestro quehacer diario. Es una pena.
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