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El clamor de un pacto
Roto el pacto –pacto de la infamia para los intereses de la isla- entre PSOE-PIL, en la mayoría de las instituciones de la isla, hace ya más de tres meses, y después de unas largas, larguísimas negociaciones entre PSOE-CC para configurar nuevos pactos en distintas instituciones de Lanzarote, la situación política puede dar un giro total si se confirma la unión de los partidos nacionalistas-insularistas y el Partido Popular para conformar gobiernos de concentración. Repito, que después de una dura etapa en el desierto para que en Lanzarote se acordaran pactos con mayorías suficientes para la gobernabilidad de las corporaciones en minorías, ahora parece que las tesis que siempre defendió el presidente de CC, Jesús Machín, se pueden confirmar. Si a última hora no se quiebra las negociaciones, puedo asegurar que CC-PIL-PP-PNL tienen casi firmado un pacto para gobernar en el Cabildo y en los 7 ayuntamientos de la isla. Esta nueva configuración abocaría al partido socialista de Carlos Espino al “exilio”. Sin lugar a dudas, sería un drama para el PSOE, que no sólo perdería las plazas de Arrecife, Tías y San Bartolomé, sino el propio gobierno insular. Si hacemos un análisis rápido, sin detenimiento en detalles importantes, el PSOE insular ha sido víctima de la forma y manera de actuar de sus propios dirigentes. La política estrambótica y surrealista llevada a cabo por el anterior y el actual secretario general insular, según mi opinión, ha provocado demasiados desencuentros en la sociedad lanzaroteña y le han creado intensos problemas no sólo entre los suyos sino en los demás partidos políticos. Los comportamientos de los dirigentes socialistas han sido tan temerarios que ahora pueden pagarlo si se confirma los nuevos pactos, en la mayoría de las corporaciones lanzaroteñas. Los numerosos daños causados a la mayoría de los sectores económicos y en las propias empresas públicas, posiblemente, haya sido el detonante para causar un descontento generalizado en la población lanzaroteña y por contrapartida quedarse en la oposición en todas las instituciones de la isla. En definitiva, el PSOE con la complicidad del PIL, - después de la salida de su líder-escudero, Antonio Hernández - sobre todo, en Arrecife y el propio Cabildo, ha provocado con sus políticas erróneas, intrincadas y chanchulleras que, actualmente, la isla de Lanzarote se encuentre en el vagón de cola de Canarias. Por supuesto, la culpabilidad hay que extenderla a la propia presidenta del Cabildo y al alcalde de Arrecife que han sido cómplices directos de que la isla hoy no cuente con los planeamientos e instrumentos vitales para el progreso de ella misma y sus pobladores. Las grandes prioridades de la isla fueron anuladas por intereses particulares y revanchistas. Desde el principio de esta legislatura que ya pasa el meridiano, en este mismo periódico se advertía del rumbo equivocado. Ahora pagamos las consecuencias.
Pero miremos al futuro. En estos días se está enhebrando un pacto entre cuatro partidos que puede catalogarse como de “salvación”, porque lo visto hasta ahora, y con la crisis colosal que vivimos –interior y exterior-, no hay cuerpo que lo resista de continuar la parálisis política presente. Lanzarote sólo pide de los nuevos gobernantes que salgan del nuevo pacto que tengan la lección aprendida de los errores pasados y que la sabiduría –también la humildad y honestidad- sea el timón predominante hasta el final de dicha legislatura, en marzo del 2011. Hay tiempo para enderezar el rumbo y devolver la esperanza y la ilusión a los miles de lanzaroteños y residentes que hasta ahora sólo han vivido en la desesperación y desencanto por culpa sus dirigentes principales.
Hay que huir lo más urgentemente posible del mezquino teatro que en estos treinta meses se ha escenificado en la isla de Lanzarote. Reconozco que el gran cambio será un parto difícil, pero, entiendo, que es la única salida para destruir la actual parálisis institucional e iniciar una nueva etapa política en Lanzarote, a pesar de que haya que contar con el PIL por cuestiones de aritméticas. Es posible que sea su última oportunidad. Digo esto, siempre y cuando se confirme oficialmente el llamado pacto de salvación, con la ausencia socialista, por méritos propios. Sólo es mi opinión.
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